Desarrollo profesional, Neuroeducación

Un ¡hurra! por la zona de confort

Todos tenemos nuestra zona de confort. Sabiendo que podemos encontrar muchas definiciones para ella, la voy a describir como aquella en la que están los hábitos que nos permiten estar a gusto. Así que un ¡ole! por la zona de confort. 

Tengo que confesar que, al contrario de lo que opina mucho gurú, a mí, personalmente, me encanta. Y me encanta porque hay otra zona, la de aprendizaje, que es aquella en la que tengo los objetivos que quiero alcanzar y para los que necesito que mi zona de confort crezca con el aprendizaje. Así que otro ¡ole! por nuestra zona de aprendizaje, que combinada con la de confort hace que la vida sea apasionante.

¿Quién está en su zona de aprendizaje?
¿Quién está en su zona de confort?
Y ya, si se dan las circunstancias necesarias para que de la zona de aprendizaje saltemos a la zona mágica, que es donde suceden las cosas, la explosión es tremenda. Y eso está en nuestras manos. Y solo en las nuestras. Es aquello de decidir pasar a la acción (aunque cueste). Otro ¡ole!
por nuestra zona mágica que hace que las cosas sucedan.
Y esto es lo que me ha pasado en esta semana. Saliendo de mi zona de confort habitual, cogí un avión a Barcelona en búsqueda de mi zona de aprendizaje, esta vez buscando comportamientos de equipos y los encontré, vaya que si los encontré…

Vinieron a mí en forma de Roles Belbin y se me presentaron de nueve maneras: el abstraído cerebro, el juicioso monitor evaluador, el experto especialista, el planificador implementador, el detallista finalizador, el enérgico impulsor, el organizador coordinador, el calmado cohesionador y el buscador de oportunidades investigador de recursos.

Y vinieron a mí a partir de mi propio autoconocimiento. Así he comprendido que, desde mi rol de coordinador, busco el talento en las personas; desde el de investigador de recursos, estoy atenta a todas las oportunidades que sobrevuelan mi “espacio aéreo”; y como marcada impulsora, lleno de energía todos y cada uno de los minutos de mi día en pos de un objetivo.
Y ahí es donde empezó una nueva zona mágica para mí, o lo que es lo mismo, qué quería yo que ocurriese tras el aprendizaje y el autoconocimiento. Por supuesto, bajar todo este “hapsi flapsi” a la acción. Y ¡eureka! Ya lo he visualizado en tres ámbitos: con estudiantes de bachillerato, con personas en situación de búsqueda de empleo y con personas de altas capacidades. Tres “creaciones”, ¡tres situaciones mágicas!

¿Qué le ha pasado a mi cerebro en estos dos días intensos en el mundo Belbin? Que ha utilizado todo su poder de plasticidad y me ha permitido pasar del ¡Ah…mira tú! al ¡Ajá, lo tengo!

Os lanzo un reto a todos los que me leeis. Os invito a experimentar vuestra zona mágica (hacer que las cosas sucedan) y a que conozcáis a fondos vuestros comportamientos, lo que subyace detrás de vuestras conductas. Os aseguro que se os abrirán los ojos y estaréis un pasito más cerca del “momento flow” en todo aquello que hagáis.

¡Palabra! En tus manos, y solo en tus manos, está. Un ¡hurra! por la zona de confort… 😉

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